El Caribe jamaicano: playas, selvas verdes y mucho ron

Ginés Mena/EFE

  • Su primera postal son playas tropicales de suaves arenas blancas.
  • Pero ofrece también rincones de un verde intenso y ríos con abundante agua.
  • En el río Martha Brae se puede hacer ‘rafting’ en pintorescas balsas de bambú.
  • Y el ron: en valle de Nassau crecen miles de hectáreas de caña de azúcar.

Jamaica: Playas de Montego

Conocida como la “Isla de las Fuentes”, Jamaica ofrece al visitante selvas y montañas casi vírgenes, playas tropicales “de postal”, algunos de los mejores resorts de Las Antillas, una picante gastronomía que no dejará indiferente a nadie….y mucho, mucho, ron. Uno de los mejores del mundo.

Mar o montaña. Playas de suaves arenas blancas –con “cocotero” incluido– o verdes y escarpados paisajes selváticos y amplios valles donde crece vigorosa la caña de azúcar. Jamaica es uno de los destinos menos concurridos del Caribe, más aún entre los turistas españoles, que suelen decantarse para sus vacaciones, en mayor medida, por otros destinos exóticos próximos como Riviera Maya, Cuba o la República Dominicana.

Esta isla “de película” –no en vano sus paisajes se hicieron populares por Agente 007 contra el Dr. No y El lago azul–, frecuentada por presidentes norteamericanos, la realeza británica y estrellas de Hollywood, ofrece también rincones de interior marcados por el verde intenso y el discurrir de ríos con abundante agua.

Una visita recomendable, aunque no todos los turistas se adentran en este territorio, es el Río Martha Brae, en la región de Trelawny, donde se puede hacer rafting, descendiendo las aguas en unas pintorescas balsas de bambú. Es el interior tropical del país. La Jamaica más salvaje donde circulan aún viejas historias llenas de misterio y exotismo. Dice la leyenda que los primeros colonos españoles creían que Martha Brae conocía dónde se escondía el oro de la isla, y la capturaron para obtenerlo, pero ella utilizó la magia para cambiar las condiciones del río y destruir a los invasores y su codicia.

El interior insular también ofrece otros paraísos al alcance de la mano. En el valle de Nassau, en el Cockpit County de Jamaica, crecen miles de hectáreas de caña de azúcar que, junto al agua cristalina de esta tierra, aportan la materia prima para la elaboración de uno de los mejores rones del mundo.

Appleton Estate es uno de los más prestigiosos, destilado artesanalmente en alambiques de cobre y añejado en barricas de roble americano, como el whisky escocés o el coñac francés. Esta compañía es además la hacienda más antigua del país, cedida a uno de los conquistadores británicos de la isla de manos de los españoles en el siglo XVII, según cuentan las crónicas.

Mañanas soleadas y calurosas, lluvias tropicales todas las tardes; y un suelo rico en nutrientes son algunas de las características de este valle, que favorece la actividad ronera. El añejamiento “tropical” es una de las claves diferenciadoras de este ron que, en su gama superior –Appleton Estate de 50 años– cuesta la friolera de 5.000 dólares la botella.

Y es que Jamaica es un país de contrastes, mezcolanza de tradiciones africanas y británicas –la herencia española casi se ha diluido a estas alturas–, y de grandes desigualdades sociales. Proliferan aldeas aisladas con casas destartaladas y siempre coloridas, donde no falta la Iglesia –baptista, anglicana o católica–, los movimientos rastafari y otras sectas que rezuman sincretismo y herencia de su pasado africano.

Especias, salsas y ‘resorts’ de lujo

Jamaica está lleno de reclamos para los sentidos, también para el estómago, gracias a una variadísima oferta de carnes, verduras, pescados y frutas tropicales, no siempre conocidas en España. Existe un amplio abanico de ofertas de restauración en Jamaica, para todos los gustos y bolsillos, desde los puestos callejeros o locales sencillos hasta los más sofisticados.

De la gastronomía jamaicana, sobresale un bacalao salteado, muy habitual en los desayunos, panes de masa dura, plátano frito, arroces y los asados de cerdo, pollo o cabrito. Todas las comidas suelen contener curry, jengibre o la picante y aromática pimienta, con la que tiene, “sí o sí”, que familiarizarse el visitante -dicen que ayuda a soportar el intenso calor-. La oferta culinaria es uno de los atractivos de este paraíso caribeño.

Pero en este país también se asientan algunas de las ofertas de alojamiento de mayor lujo de todo el Caribe. Es el caso de Half Moon Jamaica, en Montego Bay, un resort de 160 hectáreas, con una playa de arena blanca exclusiva, restaurantes, un campo de golf de 6.300 metros cuadrados, medio centenar de piscinas y hasta estanque con delfines. Dispone de diferentes equipamientos lúdicos y deportivos y también un spa.

El complejo, que cuenta con habitaciones, suites y villas de lujo se encuentra a tan sólo 15 minutos de Montego Bay, una alegre, viva y caótica ciudad donde se puede comprar artesanía, fruta tropical en sus puestos callejeros, pasear sin prisas o descubrir algunos de los locales nocturnos en busca del tradicional reggae. La música que hiciera mundialmente popular Bob Marley.




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