El siglo del Transiberiano

trenSi hay una ruta en tren con la que muchos han soñado y de la que, estamos seguros, todos hemos oído hablar alguna vez, ese es el Transiberiano. Este trayecto, que en su origen pretendía unir la Rusia más occidental con la más oriental, no fue un proyecto nada sencillo.

Cuando en sus orígenes el zar Alejandro III quiso poner en marcha este titánico proyecto, nada presagiaba que, aún un siglo después, sería uno de los sueños por cumplir de algunos de los viajeros más aventureros del planeta.

Pero no toda la historia del Transiberiano es bonita. Lo cierto es que todas las vías y el trayecto que recorre fue construido por presos y esclavos durante los trece años hasta completar su recorrido, que conecta el Mar Báltico con el Mar Pacífico. Sus 8.800 kilómetros de recorrido permitió también poder gestionar de una manera mejor para el gobierno de la época, la rusificación a la que se vieron sometidas las poblaciones para hablar una lengua común y seguir las directrices tanto de Moscú como de San Petersburgo.

Cuando el territorio se convirtió en problema, el primer paso era mejorar las comunicaciones internas entre los territorios más alejados entre sí, dando lugar a proyectos tan gigantescos como el que este año cumple un siglo. Pese a que el coste de la construcción fue elevado, contando con toda la dimensión del mismo vio cómo los materiales no fueron los mejores, haciendo que incluso durante el periodo de pruebas, descarrilaran algunos de los trenes en la época de más lluvia.

Lo cierto es que sirvió, y mucho, para el cometido para el que se describió ya que ayudó al traslado de soldados en la que acabó siendo la guerra ruso-japonesa, que se veía en su momento más cruento.

Sea como fuere, la comunicación entre Moscú y Vladivostok sigue siendo uno de los grandes reclamos turísticos de Rusia.

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