De crucero biológico por el Duero, entre España y Portugal

EFE

  • Cruceros medioambientales cruzan el río Duero, considerado el “Gran Cañón” de Europa, con arribes de cerca de 200 metros de altura.
  • Los paseos se realizan diariamente a bordo de navíos-escuela desde el lago de Sanabria (Zamora) y desde Mirada del Duero, en Bragança.
  • Biólogos-buceadores descienden al lago y explican la fauna y la flora submarina.

Crucero por el río Duero

El Duero fue considerado durante décadas indomable debido a sus fuertes corrientes, curvas cerradas y los flujos violentos. Su curso ha marcado también la historia de la región, pues sus aguas bañan el valle del Duero en Portugal, donde se cultivan las uvas cosechadas para el vino de Oporto, también transportado al mar a través del río.

La construcción de varias presas a lo largo de sus aproximadamente 900 kilómetros logró calmar sus aguas. El nuevo río se convirtió así en un lugar tranquilo y paradisíaco, que podía ser atravesado por barcos, como los cruceros medioambientales que cruzan ahora el Duero, considerado el “Gran Cañón” de Europa, con arribes de cerca de 200 metros de altura.

La Estación Biológica Internacional del Duero (EBI) desarrolla este proyecto como parte de su labor de preservación del río. Los paseos se llevan a cabo diariamente a bordo de navíos-escuela desde el lago de Sanabria, en la provincia de Zamora, y desde Mirada del Duero, en la región lusa de Bragança. Los trayectos permiten a los visitantes ver la belleza del lugar desde el interior del río.

El crucero portugués sale de la estación biológica del Parque Natural de Arribes del Duero hacia Salamanca y conduce a 120 pasajeros a través de las escarpadas pendientes del río. Hay técnicos que interpretan la flora, fauna y geología, y el sistema acuático de la parte superior del río, a lo largo de un viaje en el interior del navío “Esqua”, equipado con un laboratorio y visión por infrarrojos.

Los pasajeros viajan con el barco-escuela “Helios”, el primer catamarán de viento solar del mundo con cero emisiones, provisto de un laboratorio oceanográfico. A lo largo del recorrido, biólogos-buceadores de la Estación Biológica descienden al lago y explican en directo la geología, la fauna, la flora submarina y los yacimientos arqueológicos del lugar. En el Lago de Sanabria –el mayor lago de origen glaciar de la península Ibérica–, el paseo se centra en el estudio del ecosistema acuático de la línea de agua hacia abajo.

Al final del crucero, los visitantes pueden ver en una exhibición interactiva de las aves rapaces, pertenecientes a los proyectos de cría en cautividad de esta entidad. En la despedida, los pasajeros prueban los productos típicos de la región, como el vino de Oporto en Portugal y una cata de sidra de Sanabria en la parte española.

El coordinador de la Estación Biológica Internacional, David de Salvador, explica que la naturaleza singular de los cruceros del Duero ha atraído anualmente a entre 60.000 y 70.000 visitantes, lo que ha reportado un alto impacto en la economía local. El proyecto ha contribuido en 2,5 millones de euros a la región, lo que ha revivido negocios locales como restaurantes, hoteles y tiendas de los pueblos de alrededor.

Los ingresos recaudados de esta explotación turística son invertidos en la investigación y proyectos de protección del hábitat llevados a cabo por la Estación Biológica y las entidades con las que colabora.



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